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viernes, 5 de abril de 2013

Asesinato en el Orient Express



Asesinato en el Orient Express”
Agatha Christie


¿Cómo empieza?

      Eran las cinco de una madrugada de invierno en Siria. Junto al andén de Alepo estaba detenido el tren que las guías de ferrocarriles designan con el nombre de Taurus Express. Estaba formando por un coche cama con cocina comedor, un coche cama y dos coches corrientes.
     Junto al estribo del coche cama se encontraba un joven teniente francés, de resplandeciente uniforme, conversando con un hombrecillo embozado hasta las orejas, del que sólo podían verse la punta de la nariz y las dos guías de un enhiesto bigote.

¿Qué cuenta?

      Después de resolver un importante caso en Siria, el detective Hércules Poirot se dispone a volver Londres. Para ello, tomará el Orient Express en Estambul. En la época del año en que se encontraban, en pleno invierno, el tren acostumbraba a ir vacío, aunque esta vez estaban todos los compartimentos ocupados. Gracias a Monsieur Bouc, director de la compañía y amigo de Poirot, el detective consigue un compartimento de primera clase.
      Esa misma noche, cerca de Belgrado, un millonario norteamericano que ocupaba el compartimento contiguo al de Poirot, Samuel Ratchett, fue asesinado violentamente de doce puñaladas mientras dormía. Además, el tren queda retenido debido a una tormenta de nieve, lo que complica la llegada de la policía. El detective decide hacerse cargo del caso y, con la ayuda de Monsieur Bouc y el doctor Constantine, un doctor griego viajero del Orient Express, intenta desenmascarar al culpable mediante el análisis de las declaraciones de los viajeros y las pistas encontradas.

El protagonista

      El protagonista es Hércules Poirtot, un famoso detective belga que protagoniza de las 33 novelas y de los 50 relatos cortos de Agatha Christie.
      Aunque no aparece en esta novela, me gustaría mentar a Arthur Hastings, una figura ficticia creación de la autora británica. Es el amigo inseparable de Poirot, su “Watson”, al que describe como:
      “Él medía apenas más de cinco pies y cuatro pulgadas, pero se desenvolvía con una gran dignidad. Su cabeza tenía exactamente la forma de un huevo y siempre la ladeaba un poco hacia un lado. Su bigote era muy tieso y militar. Incluso si toda su cara estuviera cubierta, las puntas del bigote y la nariz rosada serían visibles. La pulcritud de su vestimenta era casi increíble; creo que una mota de polvo le habría causado más dolor que una herida de bala. Sin embargo este hombrecito de vestimenta pintoresca había sido en su tiempo uno de los miembros más famosos de la policía belga”.

El fragmento

Ratchett habló a su compañero, quien se marchó inmediatamente. Luego se levantó, pero, en lugar de seguir a MacQueen, se sentó inesperadamente en la silla frente a Poirot.
- ¿Podría darme fuego? -preguntó. Su voz era suave, ligeramente nasal-. Mi nombre es Ratchett.
Poirot metió la mano en el bolsillo, sacó una caja de cerillas y se la dio.
- Creo que tengo el placer de hablar con monsieur Hercule Poirot. ¿No es así?
- Ha sido usted correctamente informado, señor.
El detectivo advirtió la mirada astuta que lo evaluaba.
- En mi país vamos directamente al grano – añadió Ratchett -. Quiero que haga un trabajo para mí.
Las cejas de monsieur Poirot se elevaron ligeramente.
- Ma clientèle, señor, es bastante limitada. Me ocupo de muy pocos casos.
- Eso me han dicho, monsieur. Pero en este asunto hay mucho dinero -manifestó, para después repetir con su voz dulce y persuasiva-. Mucho dinero.
- ¿Qué es lo que desea usted que haga, Mr… Mr. Ratchett? -preguntó el belga, después de una pausa.
- Monsieur Poirot, soy un hombre rico, muy rico. Los hombres de mi posición tienen muchos enemigos. Yo tengo uno.
- ¿Sólo uno?
- ¿Qué quiere decir usted? -replicó Mr. Ratchett.
- Monsieur, según mi experiencia, cuando un hombre está en situación de tener enemigos, como usted dice, el problema no se reduce a uno solo.
Ratchett pareció tranquilizarse con la respuesta.
- Comparto su punto de vista -dijo rápidamente-. Enemigo o enemigos, no importa. Lo importante es mi seguridad.
- ¿Su seguridad?
- Mi vida está amenazada, monsieur Poirot. Pero soy un hombre que sabe cuidar de sí mismo. -Sacó del bolsillo de la americana una pequeña pistola automática que mostró un momento-. No soy hombre a quien pueda cogerse desprevenido. Pero nunca está de más redoblar las precauciones. He pensado que usted es el hombre que necesito y recuerde que hay mucho dinero de por medio.
Poirot le miró pensativo unos minutos. Su rostro era completamente inexpresivo. El otro no pudo adivinar qué pensamientos pasaban por su mente.
- Lo siento, señor -dijo al fin-. No puedo complacerle.
Ratchett le miró fijamente.
- Entonces dígame usted su cifra.
- No me comprende usted, señor. He sido muy afortunado en mi profesión. Tengo suficiente dinero para satisfacer todas mis necesidades y mis caprichos. Ahora sólo acepto los casos que me interesan.
- ¿Le tentarían a usted veinte mil dólares?
- No.
- Si lo dice usted para conseguir más, le advierto que pierde el tiempo. Sé el precio de las cosas.
- Yo también Mr. Ratchett.
- ¿Qué encuentra usted de malo en mi proposición?
Poirot se puso en pie.
- Si me perdona usted, le diré que no me gusta su cara Mr. Ratchett.
Y acto seguido abandonó el vagón restaurante.

¿Por qué tienes que leerlo?

      Si eres fan del suspense, la intriga y el misterio tienes que leer, no solo este, sino todos los libros de la “Reina del Misterio”, Agatha Christie. En esta novela en concreto lo que menos me esperaba era el final, nunca podría habérmelo imaginado. Solo por eso hay que leerse sus libros, para descubrir el misterioso final. Merecen la pena, de verdad.

Alguna curiosidad para acabar

      Esta novela ha tenido varias adaptaciones al cine y la televisión e incluso a un juego para pc.

Puntuación

      Este libro lo puntúo con un 8,5 porque ha sido un buen libro, sin duda, pero no me ha enganchado como otros libros que no he podido dejar de leer.

Sebastián G. Martínez, 3ºesoA.

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